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lunes, 14 de marzo de 2016

Bitácora de un estilo nuevo. #2 (sin decoración, entre paréntesis)

Ya pasó mas de una semana que estoy oficialmente sin ocupación remunerativa (desempleada). Entonces me agarró como un terror atroz a lastimarme, a tener accidentes, a sufrir un fuerte y profundo corte en alguna extremidad (quedar sin una mano sería demasiado...); obsesivamente cuidadosa.

Eso fue cosa de un día. El miedo se fue yendo (mentira, el terror esta reducido a un miserable 38%; o quizás a 49,8 %. La calle es un peligro-¿?-).

Al cabo de una semana puedo decir que verifiqué que mi perro tiene respiraciones raras.
Suspiros largos y entre cortados que terminan abruptamente (screamer) en un violento estornudo (scrimer!!!). Y que fuera justamente cuando terminás de pensar en que siniestro es el edificio donde vivís durante las horas laborales de los demás.

Después de muchos días pude dormir mas de 4 horas.
Estuve contenta al despertar y ver que era de día; un poco con nochecita, como madrugada (06.10am) indicador potente de que dormí bastante mas (exactamente tuve 6 horas de sueño).
La espalda no me duele, las pesadillas nunca aparecieron y los sueños sí. Nunca tengo pesadillas porque no recuerdo jamás lo que sueño, pero desde hace unos días empiezo a recordar lo que sueño, cosa que me sirve para ordenarme un poco. (Sueño mucho,medio surrealista lo que imagino pero nada pavoroso, como el cubismo...).

Al cabo de unos momentos acabo de entender que estoy triste.
Fueron muchos años en un mismo laburo.
Fueron todas las caras de todas las mañanas de un mismo lugar, de las mismas personas.
No lloré.
Sólo dejé que el sentimiento saliera de mi pecho. Lo comencé a sentir. Era un fuego que venía desde la parte alta del diafragma, pasaba con temperatura hacia la parte posterior de los pechos, desaceleraba la marcha por el camino ascendente de la garganta y subía hacia mis cejas, provocando que los ojos pesaran, que los párpados móviles cayeran... Todo debía irse, como en una barata de ropa usada, esas tiendas trendy hippies, que habitan por Palermo. Todo tiene que irse.

Los sueños que soñaba, esos indicadores de una quizás suerte en lo profesional, comenzaban a salirse del cuadro. Todas las ideas para el después de tener tiempo libre y de relajar, esta cosa de "ahora que pude torcer un (mi) destino que no amaba, veamos que destino es realmente el mío" estaba matando y (/o) descartando los posibles caminos que antes había pensado.

La desesperación fue y es mas grande.

Pero entendí que de alguna forma la madurez llega,  (y lo que yo veía como un asesinato de ideas, ahora lo veo como una alarma de madurez, de esas que te indican con mas seguridad y sin rodeos cómo elegir bien, con los pies en la tierra. Con mas aspereza).

Veremos mañana.
























lunes, 7 de marzo de 2016

Bitácora de un estilo nuevo. Día 1

Es lunes.
19.45 hs y aún estoy sin bañarme.
No estoy de vacaciones, ni con parte de enferma (real o falso), tampoco me encuentro en una visita médica.
Solo que renuncié a mi trabajo.

Decirlo es mas  raro que saberlo.

Hacerlo externo, dejarlo ir en palabras, darle nacimiento a un tema de charla sobre esta situación difiere a todo lo que imaginé.

Empiezo por el comienzo.

Me levanté a eso de las 10hs de la mañana. Un horario raro a juzgar por mi ex (ex, que raro suena) empleo, que abarcaba de 9 a 18hs.

El perro se levantó con la panza mas llena de pis que de costumbre; pobre, siempre lo saqué 3 horas antes a hacer de la calle su baño personal, hoy simplemente me pegué un descanso.

Me dispuse a disfrutar del día y de la decisión que había tomado.

Me hice un café  con leche con unas tostadas con manteca, dispuesta a desayunar por primera vez en años... pero una sombra de dudas vino a sobrevolar mi desayuno, estrujando mi estomago y sacando el poco hambre que tenía. Mientras tanto y casi con envidia, observaba a mi perro comiendose con toda la furia su platito de balanceado; bastardo... yo sin querer comer y vos tan contento con comida artificial, con porotitos que no se pudren, que no se pasan...
A medida que las horas transcurrían, el animo fue una montaña rusa, la ansiedad me carcomía y para evitar destrozarme las uñas a mordiscones, simplemente me puse a limpiar (acción poco profunda).

No libere nada. No maté la ansiedad y durante todo el día me pregunté que es lo que estaría haciendo en el trabajo (de estar en el trabajo, de no haber renunciado hace unos días) a las 12, a las 12:15 o a las 12.35hs. Inútil ver una película.

Inútil jugar con el perro.Inútil sacarlo al parque.

Inútil preguntarme si lo que había hecho hace unos días, pegar fuerte el portazo a una vida que no me satisfacía, estuvo bien o estuvo mal.

Inútil tratar de entender todo.

Trabajo (trabajé) en aquella oficina por mas de 9 años. Simplemente llegó el día en que no me pude mentir mas; llego el momento de dejar pasar la amabilidad de pintarme una sonrisa eterna en un lugar en el que no pertenezco, en el que no quiero estar.

El día fue pasando.

Aún me pregunto si la decisión estuvo acertada o no.

Aún me pregunto muchas cosas.

Bitácora de este desempleada. Día 1


sábado, 13 de febrero de 2016

Exorcismo

Por la calle,  camino a la peluqueria veo un cartel que reza "positive mind".
Al instante se me mete el pensamiento que esto es fácilde lograr, conseguir tener una mente positva se me hace accesible. Luego de unos minutos entiendo que no, que me es imposible.
Soy una pesilista serial. Pero solo conmigo, con mis cosas  y mi persona.
Con el resto del mundo soy el bombón mas buena onda y positivo del mundo. Si estas caído me llamas y te levanto como barrilete en medio del zonda de La Pampa; pero mi personalidad terca y, por momentos, piquetera hace que  conserve poca buena onda para mí, poca esperanza.
No es el caso de los sueños.
Aca si que me luzco. Soy una soñadora empedernida, de esas que se cuelgan imaginando un viaje a desiertos peligrosos o que con su profesion encuentran un exito arrollador y no paro de ganar plata.
Si. Sueño en grande, todo el tiempo.
No se si esto hace bien o mal. Me saca un poco del realismo diario y a veces funciona bien y otras no tanto. Creo q una no debe evadirse tanto de la vida.
En fin.
Este diario, que muchas veces me prometí escribir porque tengo la sospecha que va a ser un punto liberador quizás no lo sea tanto. ¿No te pasa que cuando contas cosas muy íntimas despues te sentis totalmente expuesta?
Este es el momento en que mi mente no ayuda, el positive mind se va al tacho y el pesimismo arrasa con la poca seguridad que adopté. ... pero esta vez me voy a hacer cargo.