Ya pasó mas de una semana que estoy oficialmente sin ocupación remunerativa (desempleada). Entonces me agarró como un terror atroz a lastimarme, a tener accidentes, a sufrir un fuerte y profundo corte en alguna extremidad (quedar sin una mano sería demasiado...); obsesivamente cuidadosa.
Eso fue cosa de un día. El miedo se fue yendo (mentira, el terror esta reducido a un miserable 38%; o quizás a 49,8 %. La calle es un peligro-¿?-).
Al cabo de una semana puedo decir que verifiqué que mi perro tiene respiraciones raras.
Suspiros largos y entre cortados que terminan abruptamente (screamer) en un violento estornudo (scrimer!!!). Y que fuera justamente cuando terminás de pensar en que siniestro es el edificio donde vivís durante las horas laborales de los demás.
Después de muchos días pude dormir mas de 4 horas.
Estuve contenta al despertar y ver que era de día; un poco con nochecita, como madrugada (06.10am) indicador potente de que dormí bastante mas (exactamente tuve 6 horas de sueño).
La espalda no me duele, las pesadillas nunca aparecieron y los sueños sí. Nunca tengo pesadillas porque no recuerdo jamás lo que sueño, pero desde hace unos días empiezo a recordar lo que sueño, cosa que me sirve para ordenarme un poco. (Sueño mucho,medio surrealista lo que imagino pero nada pavoroso, como el cubismo...).
Al cabo de unos momentos acabo de entender que estoy triste.
Fueron muchos años en un mismo laburo.
Fueron todas las caras de todas las mañanas de un mismo lugar, de las mismas personas.
No lloré.
Sólo dejé que el sentimiento saliera de mi pecho. Lo comencé a sentir. Era un fuego que venía desde la parte alta del diafragma, pasaba con temperatura hacia la parte posterior de los pechos, desaceleraba la marcha por el camino ascendente de la garganta y subía hacia mis cejas, provocando que los ojos pesaran, que los párpados móviles cayeran... Todo debía irse, como en una barata de ropa usada, esas tiendas trendy hippies, que habitan por Palermo. Todo tiene que irse.
Los sueños que soñaba, esos indicadores de una quizás suerte en lo profesional, comenzaban a salirse del cuadro. Todas las ideas para el después de tener tiempo libre y de relajar, esta cosa de "ahora que pude torcer un (mi) destino que no amaba, veamos que destino es realmente el mío" estaba matando y (/o) descartando los posibles caminos que antes había pensado.
La desesperación fue y es mas grande.
Pero entendí que de alguna forma la madurez llega, (y lo que yo veía como un asesinato de ideas, ahora lo veo como una alarma de madurez, de esas que te indican con mas seguridad y sin rodeos cómo elegir bien, con los pies en la tierra. Con mas aspereza).
Veremos mañana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Y vos que pensás?