Es lunes.
19.45 hs y aún estoy sin bañarme.
No estoy de vacaciones, ni con parte de enferma (real o falso), tampoco me encuentro en una visita médica.
Solo que renuncié a mi trabajo.
Decirlo es mas raro que saberlo.
Hacerlo externo, dejarlo ir en palabras, darle nacimiento a un tema de charla sobre esta situación difiere a todo lo que imaginé.
Empiezo por el comienzo.
Me levanté a eso de las 10hs de la mañana. Un horario raro a juzgar por mi ex (ex, que raro suena) empleo, que abarcaba de 9 a 18hs.
El perro se levantó con la panza mas llena de pis que de costumbre; pobre, siempre lo saqué 3 horas antes a hacer de la calle su baño personal, hoy simplemente me pegué un descanso.
Me dispuse a disfrutar del día y de la decisión que había tomado.
Me hice un café con leche con unas tostadas con manteca, dispuesta a desayunar por primera vez en años... pero una sombra de dudas vino a sobrevolar mi desayuno, estrujando mi estomago y sacando el poco hambre que tenía. Mientras tanto y casi con envidia, observaba a mi perro comiendose con toda la furia su platito de balanceado; bastardo... yo sin querer comer y vos tan contento con comida artificial, con porotitos que no se pudren, que no se pasan...
A medida que las horas transcurrían, el animo fue una montaña rusa, la ansiedad me carcomía y para evitar destrozarme las uñas a mordiscones, simplemente me puse a limpiar (acción poco profunda).
No libere nada. No maté la ansiedad y durante todo el día me pregunté que es lo que estaría haciendo en el trabajo (de estar en el trabajo, de no haber renunciado hace unos días) a las 12, a las 12:15 o a las 12.35hs. Inútil ver una película.
Inútil jugar con el perro.Inútil sacarlo al parque.
Inútil preguntarme si lo que había hecho hace unos días, pegar fuerte el portazo a una vida que no me satisfacía, estuvo bien o estuvo mal.
Inútil tratar de entender todo.
Trabajo (trabajé) en aquella oficina por mas de 9 años. Simplemente llegó el día en que no me pude mentir mas; llego el momento de dejar pasar la amabilidad de pintarme una sonrisa eterna en un lugar en el que no pertenezco, en el que no quiero estar.
El día fue pasando.
Aún me pregunto si la decisión estuvo acertada o no.
Aún me pregunto muchas cosas.
Bitácora de este desempleada. Día 1
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